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¿Por qué se pueden quedar atrapadas las emociones?

Las emociones se quedan atrapadas porque no somos conscientes de ellas, por ese motivo se almacenan en nuestro inconsciente, generalmente debido al miedo y a la falta de recursos para afrontar determinadas situaciones que hemos vivido de forma traumática.

Cuando empecé a desarrollar el método DEEP® estaba convencido de que, en muchas ocasiones, las personas no querían afrontar los problemas para generar cambios en sus vidas, que no querían enfrentarse a sus situaciones, las cuáles les impedían acceder a un verdadero cambio porque los conflictos emocionales se lo impedían.

Estaba convencido de que la gente que no toma decisiones, en muchos casos, era porque no quería enfrentarse a ellas.

Pero con el tiempo descubrí que en la mayoría de los casos lo que ocurría era que no puedes hacer frente a algo si no sabes cómo hacerlo, es decir, si no tienes recursos para enfrentarte o afrontar las situaciones.

Entonces lo que haces es en ocasiones intentar una y otra vez algo que está destinado al fracaso y que cada vez te genera una nueva frustración.

Me di cuenta de que una persona solo puede afrontar una situación cuando tiene recursos para poder gestionar el conflicto que la ocasiona.

¿Os imagináis una persona que empiece a sentir algo profundo en su interior y que no sepa cómo gestionarlo?

¡Sería un gran tormento!

Es por eso, que desde aquellos años, y con las experiencias que fui viviendo, descarté de mi lenguaje las palabras “cobarde” e “incapaz”.

Cuando una persona “se siente” incapaz o tiende a sabotear la situación para no afrontarla, lo que hago es: buscar qué recursos necesita para ser capaz de afrontar su conflicto.

Sin recursos no puedes salir de las situaciones o salir de los conflictos y las emociones seguirán atrapadas.

¿Cómo liberar emociones atrapadas?

Para liberar las emociones atrapadas lo primero que necesitamos es ser conscientes de las mismas. Sin conciencia lo único que tenemos es una continua sucesión de estímulos y respuestas adquiridas, heredadas y creadas, que de una forma automática generarán una respuesta a nuestros estímulos externos.

Así es como empezamos a generar nuestra interacción con las experiencias de nuestra vida.

En algunas personas ese mecanismo de estimulo respuesta seguirá toda su vida, aunque existan momentos en los que surgen en su interior una duda más o menos razonable, pero incierta que genera duda, pero sin resultados reales. Al cabo de un tiempo en esa duda surgirá como resultado una respuesta concreta.

Para unos será darse cuenta de que están bien como están y seguirán defendiendo la situación que viven como la que les da mas tranquilidad y les acerca más a lo que entienden por felicidad.

Volverán a sentirse seguros y tranquilos en ellos mismos y en su entorno, “volverá la tranquilidad a nuestra vida”, esto puede ocurrir cada cierto tiempo, dado que al interactuar con nuestro entorno y con nuestro interior emocional, siempre surgirán reacciones por nuestra parte más o menos impactantes que te pueden llevar a replantearte tu trabajo, tus sentimientos e incluso tu existencia.

“La vida esta en continuo cambio y nosotros luchamos por mantenernos como creemos en ella”

En otros casos en ese punto de inflexión que es la necesidad de cambio sea del tipo que sea (personal, profesional…).

Se siente como la única salida para poder continuar, surge desde dentro la necesidad de generar un cambio en tu vida, pero a su vez para que se produzca, es necesario poder salir de la estructura que durante mucho tiempo he edificado en mi y a mi alrededor, desde mi forma de entender o interpretar lo que ocurre en mi vida, desde mi familia, amigos, trabajo, relaciones personales, pareja, incluso hijos si lo hubiera.

Toda la estructura y creencia que he ido formado, llega un momento que siento en mi interior que no tiene sentido, pero no se por qué.

Este a grandes rasgos puede ser el principio de un cambio.

Las personas que han pasado por ello, saben perfectamente de lo que estoy hablando. En otros artículos hablare más extensamente de las diferentes partes de que consta todo este proceso.

En esta fase, la primera, en la que creías que estabas bien, aunque los demás te dicen hace tiempo que ya no estas tan alegre como antes, que te encuentras más distante, hablas menos, pero sin embargo en tu interior sientes mucho más, estas muy sensible a cualquier mirada, gesto y mucha desconfianza.

En realidad, se produce un choque entre lo que antes tenia todo el sentido y lo que ahora siento, mucha gente dice que, en esa fase, “no me encuentro”, “no se que me pasa”, “pero me cuesta hasta hablarlo” …

La velocidad interna se dispara buscando respuestas con la mente, ¿por qué antes si y ahora no?, ¿no lo entiendo?, ¿no se que me pasa?

La lucha entre la mente que quiere averiguar y aclara que ocurre por una parte y los sentimientos que surgen como un volcán desde mi interior, reaccionando de una forma desproporcionada a lo que antes no lo era.

La vulnerabilidad que se produce en nuestro interior ya que lo que antes tenia sentido ahora no lo tiene. No se donde me encuentro y me genera mucho miedo he inseguridad.

Imagino que habréis oído esta frase alguna vez:

“Hay que ver como ha cambiado en poco tiempo, ¡con lo seguro y claro que tenia las cosas!”

Espero que, si alguna vez os encontráis en esta fase, buscad un buen psicólogo o terapeuta que os ayude a pasar esta etapa. Es la etapa que permite generar unos buenos cimientos para asentar una buena base para descubrir donde te encuentras y hacia donde te diriges.

Sentirte acompañado por un buen profesional te ayudará en poco tiempo a convertir una experiencia aparentemente caótica, donde la mente esta continuamente queriendo entender lo que me esta ocurriendo, sin encontrar una buena explicación que me tranquilice, que me de una sensación de tranquilidad ya que en muchos casos la opresión y la intranquilidad impiden un sueño reparador.

Toda esta inestabilidad que la persona siente, en algunas personas puede durar desde meses a muchos años e incluso casi toda una vida, es como un mar embravecido y continuo que no te permite ningún descanso.

En esta etapa necesitamos respuesta, y la mente se pone en marcha para ver como puede lograr aclarar lo que esta sintiendo.

El problema es que el conflicto no es mental, la respuesta que pueda dar la solución a lo que le ocurre no se puede lograr con la mente ya que el proceso que esta viviendo es emocional.

Si no sabemos como gestionar las emociones, ¿cómo vamos a lograr nuestro objetivo?

¡No se puede con la mente!, pero si, con el sentimiento y yo os lo voy a demostrar.

Lo que realmente esta ocurriendo es que la estructura que teníamos ya no tiene sentido, nuestros valores, nuestra forma de entender la vida y nuestros sentimientos están cambiando, pero la nueva estructura aún no esta consolidada.

Esto significa que la estructura anterior ya no tiene sentido, pero la nueva esta empezando, es un himpas entre dos etapas distintas en la que el único apoyo que tengo son las sensaciones más o menos intensas que siento en mi interior y que me empujan en una dirección que siento que es la correcta pero aún no se concreta.

Por otra parte, a nivel emocional necesito salir de donde estoy, tomar decisiones y sobre todo actuar.

Siento en mi una lucha entre lo que siento que debo hacer y lo que he hecho durante muchos años. En la medida que pasa el tiempo y hago fuerza para que mi vida cambie, siento como un lastre muy pesado que me lo impide.

Me siento y respiro con tranquilidad me intriga de que esta compuesto ese lastre tan pesado.

Me busque en mi casa, un sitio tranquilo que me permitiera estar desconectado del entorno, aunque fueran 30 minutos al día. Así cada vez que yo me siento en el, me encuentro relajado y tranquilo, me es mucho más fácil realizar algún tipo de ejercicio, ¡es mi espacio!

Todos los días dedico esos 30 minutos para mí, bien por la mañana al levantarse o por la noche antes de acostarse, (depende de cada uno).

Me siento en la silla y cierro los ojos tomo aire y lo retengo durante 2 o 3 segundos aproximadamente (sin agobios ni tensiones). Efectúo una contracción de todo mi cuerpo, mientras retengo la respiración y a continuación suelto el aire a la vez que aflojo mi cuerpo, como si yo fuera un muñeco que se deshincha, mi cuerpo se afloja y me relajo.

Este ejercicio lo podemos hacer 3 o 4 veces antes de empezar la fase siguiente, te permitirá soltar un poco las tensiones generales para poder profundizar en las que más nos están afectando.

Vais observando la tranquilidad que el cuerpo tiene en este momento muy diferente a como te sentíais cuando llegasteis.

A partir de este momento y con la sensación de relajación quiero que observéis tres puntos básicos en vuestro cuerpo según sea la zona de nuestro cuerpo donde las emociones se instalen, nos dan un punto de referencia de lo que nos quieren decir:

La garganta: Que tiene relación con la expresión y con la comunicación emocional, es decir en unos casos nos indicaría, por ejemplo, que tengo miedo a expresar los sentimientos por la reacción de la otra persona o su entorno.

El pecho: Es una zona muy especial con las emociones muy intensas y concretas como por ejemplo las de relaciones de pareja. En casos de mucha congestión emocional y la opresión es muy fuerte, dando la aparente sensación incluso de ahogo.

El estómago: Se relaciona con la incapacidad de actuar, esto significa que cuando siento un nudo en mi estómago por ejemplo por un examen, una oposición o cualquier situación que me genere una incertidumbre, hasta que no obtenga los resultados y se aclare la situación, no me encontraré bien.

Aunque hay muchas mas zonas del cuerpo que se pueden tener en cuenta, yo prefiero siempre empezar por algo sencillo que te permita experimentar unos buenos resultados.

Ahora vamos a cerrar los ojos y visualizarnos en la vida diaria, en cada una de las facetas que tenemos, (familia, trabajo, estudio, amigos, pareja…).

Vamos pasando las imágenes diarias hasta que sientas en alguna de ellas una sensación como más viva. Esto te indicará que cada vez estas más cerca de la persona o la situación que te impacta y se repite (emoción atrapada en tu interior). Hasta que logres llegar al núcleo de la situación.

Ahora quiero que te centres en cual de las tres zonas es la que más sientes y conéctala con la situación actual que hemos localizado de tu entorno.

Ahora ya sabéis que cuando sentimos una sensación emocional, debemos de localizar primero de donde surge y en que zona de las tres se mantiene. Esto es un buen punto de referencia para saber el sentido de lo que esta ocurriendo.

Una vez tienes localizada la situación que te atenaza, que te impide seguir a delante. Entra dentro de ella, siente la situación como si estuviera ocurriendo en ese momento y una parte de ti es la que esta viviendo la situación que paso y otra parte que eres tu ahora, la que observa lo que ocurrió.

Primero quiero que permitas que cualquier tensión emocional la sueltes (lloros, suspiros, pena, tristeza…). Quiero que te imagines que te acercas a ese niñ@ (parte emocional afectada) y quiero que tu el de ahora, te des la oportunidad que tu niñ@ no tuvo en aquel momento.

Ahora lo tienes, lo que quedó por expresar, lo que necesitaba en ese momento y no tuvo, o estuvo esperando siempre que le valoraran, que le expresaran los sentimientos…

Tu ahora con las experiencias y el aprendizaje de tu vida, sabes perfectamente cual era su necesidad y quiero que tu se lo des, por que ahora si que puedes.

Acuérdate que todo depende de la zona que este más afectada. Por ejemplo: Si sientes el impacto en la garganta le hablas a tu niñ@.

Le dices que descanse de una vez que se relaje ya todo paso y estoy aprendiendo de ello.
Os mando este link como apoyo al articulo.

Terapias para liberar emociones atrapadas

Para liberar emociones muy profundas recomendamos el método DEEP® Desbloqueo Energético Emocional Profundo. Ya que permite acceder de una forma sencilla y directa a esas emociones que se repiten una y otra vez sin obtener buenos resultados, especialmente cuando necesitas un buen especialista que te ayude a gestionarlas.

Las emociones atrapadas, son como grandes piedras que te impiden seguir tu camino, te atascan y te hacen creer que no se puede llegar más allá.

No se trata de eliminar las emociones atrapadas sino de liberarlas y la forma en que eso se consigue es al aprender de ellas.

No se trata de una descarga, es una verdadera liberación porque encuentras el aprendizaje de la situación.

Cuando estas emociones son reprimidas nos causan dolor y sufrimiento, y pueden llegar incluso a ser la causa de una enfermedad como por ejemplo la depresión, la fribromialgia, la psicosis…

Podemos ayudar a curar una enfermedad que tiene un origen o componente claramente emocional con técnicas naturales complementarias a la medicina convencional y mi propuesta es el método que he aplicado durante mi recorrido profesional con resultados que avalan la eficacia del mismo.

Os invito a comprobarlo por vosotros mismos.

Un abrazo.

 

Jaume Campos

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